La laparoscopia se utiliza en medicina veterinaria como una técnica mínimamente invasiva para el diagnóstico y tratamiento de diversas condiciones en animales. Al igual que en medicina humana, la laparoscopia en veterinaria implica la inserción de un laparoscopio a través de pequeñas incisiones en la pared abdominal del animal.
Se emplea para una variedad de procedimientos, como la esterilización de animales, la exploración abdominal, la biopsia de órganos internos, la extirpación de cuerpos extraños y la evaluación de órganos reproductores.
Conlleva una recuperación más rápida y menos dolor para los animales.
Además de ser utilizada en perros y gatos, la laparoscopia también se aplica en animales más grandes, como caballos y ganado. La técnica ha demostrado ser valiosa para la cirugía equina y bovina, permitiendo intervenciones más precisas con mínimas complicaciones postoperatorias.
